viernes, 19 de octubre de 2018

Promoción primavera verano



Queremos compartir las posibilidades promocionales y publicitarias que generan nuestras acciones dentro de los deportes de aventura y el programa de difusión asociado a ellas. Paisajes espectaculares, actividades estremecedoras, valores y actitudes edificantes, conforman un novedoso mensaje que despierta interés y motivación.    
Ofrecemos esta propuesta a aquellos que están dispuestos a acompañarnos a mediano plazo. Proponemos un sistema de exhibición extensiva de su marca, acompañándonos en los eventos multideporte de Agreste Sur, programas de capacitación y entrenamiento, con el respaldo del programa Zona de Aventura y sus acciones promocionales. Además, acceso preferencial a las promociones especiales.  

Espacios publicitarios y promocionales:

Grafica estática (3 metros cuadrados) dentro de instalaciones de Agreste Sur A.D.E.M.

Distribución de calcos/ folletos entre participantes en eventos, capacitaciones y/o grupos de entrenamientos.

Su marca en vídeos y fotos:
    Logos adhesivos sobre vestimenta, carpas, botellas, bicicletas, cascos y otros accesorios.

    Banderas y estandartes.

    Equipamiento y vestimenta en condiciones reales de uso.

Plataformas de contacto

Facebook, Instagram y Web:
                  Fotos.
                  Clips de video: PNT y créditos.
                  Banners en blogs.
                  Menciones en post y notas.
                  Imagen compartida en encabezado de páginas y grupos de Facebook.
                  Re publicación de post promocionales.
                 
WhatsApp:
Imágenes y mensajes en grupos.  

Gráfica:
Almanaques, posters, folletos y afiches.

Asociatividad y transferencia; que hacemos y donde nos pueden ver?

Actividad deportiva en expediciones y travesías de aventura.
Coordinación de programas de entrenamiento. primatesags.blogspot.com
Dirección de capacitaciones. estrategiasdeexpedición.blogspot.com
Muestras audiovisuales y conferencias.
Coordinación de eventos.
Eventos especiales para escuelas y grupos.
Televisión: Entrevistas y notas con respaldo de imágenes.
Asesoramiento a organizaciones oficiales, clubes y comunidades barriales.
Expediciones y travesías del equipo Zona de Aventura, entrevistas y notas en diarios y revistas.

Radio:
Columnas: FM CAPITAL  88,5 – www.capital885.com.ar  martes 11 hs.
                 LU5 AM600 – FM 94,7 (Neuquén) – www.lu5am.com lunes 11:30 y            viernes 18:30 hs.
Programa Zona de Aventura: LU5 AM600 – FM 94,7 (Neuquén) – www.lu5am.com               miércoles 21:30 hs.

Internet:
Páginas Facebook: Agreste Sur, Neuquen Imagen y Aventura y Zona de Aventura
Cuatro grupos asociados a las páginas
Instagram: Agreste Sur – Zona de aventura
Blogs asociados a páginas web.

Si leyó hasta aquí es muy probable que esté interesado en esta promoción, es momento de tener una conversación personal, comuníquese cuanto antes y acordaremos un programa acorde a sus expectivas.


Promociones especiales con acceso preferencial para sponsors integrados

Radio: Presenta / presentó programa Zona de Aventura LU5 AM600.
Presentación de comunicaciones telefónicas en vivo.
Producción de video documental.    
Gráfica estática exterior en instalaciones de Agreste Sur A.D.E.M. sobre acceso norte Avenida presidente Raúl R. Alfonsín.
Gráfica
Vestimenta de coordinadores y miembros del Staff AGS programas extensivos.
Identificaciones de participantes y staff en eventos (remeras, gorras)
Números de participantes en eventos



























MUCHAS GRACIAS

lunes, 23 de julio de 2018

Huayna, como un viejo amigo






Nieve del altiplano ...


Cuando decidimos ir a la montaña, en principio nos proponemos un objetivo deportivo, aunque sabemos que una actividad tan movilizante y estremecedora, en sus resultados excederá por mucho el ejercicio físico. Aun así, sin perder sensibilidad por esos aspectos que llenan nuestras expectativas más profundas y trascendentes, es importante el logro deportivo, para ello nos entrenamos metódica e intensamente, lo hacemos en forma particular y sumados a los programas de entrenamiento de AGS, tanto en los aspectos de la resistencia y la fuerza, como así también en las técnicas propias de estas disciplinas que deben mantenerse activas. Junto a Laura Poljak compartimos con muchos camaradas la pasión por la actividad física, eso ayuda mucho para sostener en el tiempo los planes de entrenamiento, a veces, bastante ingratos porque ocupan mucho tiempo.
Días antes de salir participé del Doble Agonía 2018, un entrenamiento especial del programa Eliminator Primates, fue extremadamente duro, ciclismo y ascenso con un recorrido de casi 200 Km y mucho frío, nieve y viento, completar ese recorrido me dejó muy conforme con mi rendimiento frente a los objetivos que nos habíamos trazado para el mes de junio.
Una vez en Bolivia primero nos juntamos con nuestros amigos Christian Cerne y Naty Coscararte y después de descansar dos días para aclimatarnos, nos dirigimos al valle Tuni – Condoriri. Había nevado mucho en la última semana y nos encontramos con la nieve mucho antes de llegar al campo base, en el auto que viajábamos tuvimos que sortear el piso helado. En Rinconada un paraje con unas pocas casas contratamos a Luis para nos lleve la carga con tres burritos hasta el campo base, el y su señora que andaba con un bebe de dos meses en el amarro sobre su espalda, acomodaron las cargas y salimos hacia nuestro destino Luis fue solo porque era demasiado tarde y seguramente regresaría de noche y eso era demasiado para el bebé. Acampamos como pudimos arriba de unos cincuenta centímetros de nieve, en un lugar que yo no recordaba nevado, ni la gente del lugar tampoco. Para comenzar, siendo respetuosas de la aclimatación ascendimos al Pico Austria de 5350, habitualmente es una montaña con solo algunos manchones de nieve pero estaba completamente nevada, no sé si facilita o dificulta el transito, si que estaba mucho más bella, la subimos rápido, salimos tarde confiados en que podíamos ir a una tasa de ascenso cercana los 300 m/h, que no es la gran cosa, pero para nosotros estaba bien y lo conseguimos.
Un día de descanso en el campo base y salimos los cuatro para intentar el ascenso del Nevado Pirámide Blanca, esta vez la distancia a recorrer era mayor y la altura de 5280, en este caso se debe transitar por un glaciar con bastantes grietas y un par de rampas de mayor inclinación, tal vez unos 45 grados. Por lo tanto se debe ir encordados y usamos un estaca para asegurar el paso sobre un de las grietas del camino. Desde la cumbre disfrutamos una vista excepcional del arco de montañas del sector Condoriri como así también el Huayna Potosi, el descenso lo hicimos rápido, teniendo cuidado de mantenernos encordados y atentos porque las grietas suelen ser malas sorpresas en esos terrenos. 






                 


       





         

Repetimos la rutina de descansar todo un día y nos levantamos un poco más temprano, aunque no en los horarios en se estaban moviendo los grupos de las empresas que poblaban el campo base en número bastante modesto. Salimos solo tres porque Naty desistió debido a no se sentía bien, volvimos sobre el mismo glaciar que habíamos recorrido dos días antes aunque el camino se desviaba en otra dirección cuando optamos por ir hacia el Nevado Tarija 5320, la pendiente se hace más pronunciada y las grietas mas grandes por lo que debimos hacer varios rodeos. El acceso a la parte final se hace por un sendero angosto con caída a ambos lados, pero firme y suficientemente ancho para pasar muy tranquilo. Alcanzamos la cumbre y las nubes se hacían más oscuras y más densas sobre el Alpamayo Chico que veíamos claramente frente a nosotros. En la cumbre del Tarija decidió quedarse Christian, le dejé la cámara grande para que consiga unas imágenes que resultaron muy buenas. Desde allí es necesario bajar bastante por una pendiente fuerte de rocas muy inestables, aunque no ofrece mucho peligro, con habilidades mínimas se puede supurar bien, lo hicimos así, Laura bajó primero y lo hicimos encordados, nos reunimos en la nieve al pie del macizo de rocas del Tarija, en un filo bastante angosto, desde allí la pendiente se pone cada vez más dura. Al bajar nos cruzamos con un grupo grande de unos seis o siete, con dos guías que no habían subido y nos alertaron sobre muchos peligros y que íbamos muy tarde, no respondimos de manera muy amistosa a sus consejos y seguimos. Buscábamos las huellas o alguna marca de otro grupo que habíamos cruzado antes de alcanzar la cumbre del Tarija, ellos y su guía nos habían dicho que el acceso a la cumbre del Alpamayo Chico 5370. estaba bien, porque habían estado ahí hacia una hora y media. No encontramos tales marcas y debimos usar un par de tornillos y estacas para asegurarnos en unos tramos, la prudencia llegó junto con el cansancio, es una forma de adelantarse a los desastres, por si falla el buen juicio lo mejor es ceñirse a los procedimientos. Nos costó esfuerzo alcanzar la cumbre, aunque lo hicimos rápido, una vez arriba grabamos un video y empezamos la bajada, que por la pendiente exige atención y fuerza aunque no hace falta rapelar, sino mas bien estar muy despierto. Terminamos el filo hasta encontrar las rocas del Tarija las cuales es fácil escalar claro que con cuidado porque hay mucho material suelto. Subimos bien, un poco con las manos, pero mayormente usando los piolets en la roca y otra vez en la cumbre saludamos a Christian, lo sumamos a la cordada y emprendimos la bajada hasta el base. 
En las carpas comimos casi todo lo que quedaba y nos acostamos temprano, pensando en la bajada y muy conformes con lo hecho en ese valle, también allí nos separaríamos.

sábado, 23 de junio de 2018

Pisando suave en el Altiplano ...

Salimos para Bolivia despidiéndonos de amigos y familiares y gracias a Nector Alarcón pudimos cruzar la cordillera para llegar a Temuco, a tiempo de tomar u bus a Santiago. En Santiago teníamos que retirar unas botas que había comprado Laura, saludar a mi sobrino Raimundo y a mi prima, dar unas vueltas y tomar un avión que nos llevaría a La Paz. Todo parecía fácil hasta que, sentados en el living del hotel, un poco tarde, nos enteramos que las botas no estaban disponibles lo que dio el punto de partida a una maratón de tiendas con la asistencia indispensable y invaluable de Raimundo hasta poder comprar otro par, no fue fácil y sobre el cierre de las tiendas en los minutos de descuento que nos proporcionaron las chicas de ChileMontaña pudimos comprar tan indispensable accesorio. Cenamos con buen vino tinto, recuerdos y mensajes para Argentina y Australia donde otros familiares compartían a la distancia ese encuentro casi casual en un restaurant de Providencia. Nos fuimos los tres: Laura, Natalia y yo al hostel del barrio Bellas Artes y dejamos arreglado un taxi para las cinco de la mañana del otro día.

Nos despertamos con un poco de resaca, salimos sin desayunar rumbo al aeropuerto y una vez allí nos arreglamos con un cafecito durante la espera antes de los trámites para abordar el vuelo a Bolivia. Todo paso rápido mientras yo me preparaba mentalmente para el impacto de los cuatro mil metros de altura de la ciudad más andina de todas. Aterrizamos y viajamos en un taxi hasta el centro, servicio de primera que hasta se detuvo para que tomásemos unas fotos de una vista de bienvenida desde lo alto del acceso a La Paz. Una vez en el hostel me acosté de inmediato sin sentirme muy mal pero seguro que en la misma línea de mi vida pero en sentido contrario estaba viniendo la manada de búfalos que me haría pasar por el calvario de la aclimatación que para mi fisiología siempre es muy dolorosa y molesta. Descanse y al fin fui arrollado por esa rugiente manada que me dejo tirado cuarenta horas con vómitos y tremendo dolor de cabeza. Casi recuperado, sin haber comido nada, baje a desayunar con Laura, Naty y Christian que había llegado un día después. Salimos de compras y en una agencia contratamos un transporte para que nos lleve al valle Tuni-Condoriri.

Los días que pasamos en el valle Tuni – Condoriri me dejaron algunos escozores en la piel de los labios, un cansancio profundo y un alto grado de satisfacción. Los días que pasamos en La Paz, se produjeron una serie de nevadas que blanquearon la aledaña ciudad de El Alto y las zonas más elevadas de La Paz.  Salimos a media mañana por el caótico transito de calles hechas para mulas y peatones en tiempos de la colonia y con dos taxis por motivos de las restricciones que rigen para la circulación, complicado pero eficiente el sistema nos dejo en un auto amplio con un chofer simpático. Viajamos por el camino que va hacia Copacabana y al dejar el asfalto avanzamos pisando nieve, por un nuevo acceso que nos dejo bastante más cerca del campo base que la tradicional entrada por Tuni que conocíamos desde hace años. El taxi resbalaba sobre el piso helado y el talentoso Juan nos demostró la capacidad de su Nissan con un buen piloto. En ese punto llamado Rinconada contratamos tres burritos para llevar la carga, que incluía una valija de viaje que daba una sensación de clara ridiculez a nuestra carga.  Marchamos abriendo huella hasta el campamento ubicado unos siete kilómetros hacia el norte y a unos seiscientos metros por encima, Luis y su señora, una joven aymara con su bebe de meses en el amarro sobre su espalda cargaron los animales y luego de unas fotos junto a unos chicos de Palcoco, un poblado cercano, que habían subido hasta ese lugar para disfrutar la nieve, comenzamos la caminata. No se apreciaban bien los perfiles de las montañas que recordábamos claramente porque unas poderosas nubes las cubrían, esas mismas nubes nos indicaban que debíamos apurar el paso para armar en campamento antes de la noche. Era tarde y la caminata, por más entusiasmo que tuviésemos, se hacía lenta y pesada, medio metro de nieve sobre el suelo era el motivo principal del sobre esfuerzo.

Cayendo la tarde descargamos los burros, pagamos a Luis con propina para el bebe y sin mediar búsquedas ni elecciones muy criteriosas armamos las dos carpas. El piso nevado y muy irregular prometía un descanso a medias, pero no teníamos alternativas, el frio penetraba la ropa y las manos heladas pedían un ambiente más cálido, nos metimos en las bolsas de dormir y cocinamos y pasamos la noche bastante cómodos escuchando algunas nevadas durante la noche. Despertamos rodeados de blanco, se habían cubierto los bolsos en equipo y comida que estaban al lado de las carpas, desayunamos y decidimos cambiar de lugar el campamento. En el lugar opera un refugio de aspecto muy feo, posee la estética de un obrador en medio de esas maravillas de la naturaleza, lo gestionan personas de Palcoco, amables tipos rudos, curtidos, que ofrecen algunos servicios con sentido claramente profesional: cocineros, guías y porteadores. En los alrededores de ese sitio habían armadas unas ocho carpas de las pequeñas y dos estructurales que usaban de comedor dos grupos de empresas de turismo activo de La Paz que estaban allí con sus grupos integrados por norteamericanos uno y por españoles y chilenos el otro. No tuvimos mucho contacto con esas personas. Francisco uno de los hombres del refugio nos presto una pala y con ella limpiamos la nieva para instalar las carpas sobre terreno seco, casa que conseguimos, no así la horizontalidad que anhelábamos. Entre palear nieve, mover piedras, cambiar las carpas de lugar y mates y mates no podía faltar el recuerdo de mi paso por ese mismo lugar hace veintinueve años atrás junto a Federico Cipitelli y Fernando Diby. Aquella vez cuando aun existía el Club Andino Neuquen, recibimos una invitación del Club Andino Boliviano para un encuentro internacional de andinismo, un fracaso del cual escribiré otra vez. Terminamos en ese mismo lugar dentro de otro encuentro, uno organizado por el Centro de Excursionismo Andinismo y Camping de La Paz, invitados especialmente por quien fue nuestro protector en aquella ocasión; Iván Blanco Alba. Allí estábamos varios grupos, unos de Guayaquil, otro del Colegio San Gabriel también de Ecuador, unos norteamericanos, Salvador y dos más de Girona en España, Sergio Balivian con un amigo japonés y muchos del C.E.A.C. provenientes de La Paz y también de Cochabamba, lo notorio es que en esos años todas eran expediciones autónomas, no había guías ni clientes como es ahora el universo montañero, al punto que esta vez Francisco el encargado del refugio no encontró una denominación para nosotros, porque no éramos guías ni clientes, pero que en definitiva nos parecíamos mas a clientes que a los guías que por allí circulan, no supo definir un término que nos identificara y sin convicción dijo; “son algo como clientes pero sin guía”, rápidamente me sumergí a mis pensamientos de cuán importante es la identidad en general y en este especial segmento del montañismo y que se manifiesta en esto; el alpinista clásico ha perdido su identidad, y esa pérdida es materia constitutiva de la declinación significativa de las actividades autónomas en las montañas. Charle largo sobre este tema que me apasiona y después decidimos que al día siguiente intentaríamos el ascenso del pico Austria.